jueves, 12 de septiembre de 2013

Ley sobre bullying. Prevenir la violencia en las escuelas

La Cámara de Diputados de la Nación transformó en ley el proyecto sobre bullying destinado a prevenir la violencia en las escuelas, a través de la promoción de la convivencia y el abordaje de la conflictividad en las instituciones educativas.
 La Cámara de Diputados de la Nación transformó en ley el proyecto sobre bullying destinado a prevenir la violencia en las escuelas. La propuesta fue tratada y aprobada por la Cámara de Diputados el 21 de noviembre de 2012, luego, el Senado votó favorablemente el 3 de julio pasado, pero con modificaciones que obligaron a que se vuelva a tratar en la Cámara baja.

 http://coleccion.educ.ar/coleccion/CD27/datos/pedagogia-prevenir-violencia-ensenianza.html

Ayudas para detectar el bullying en el aula: de docente a docente


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Para empezar, quiero aclarar que no existen recetas ni trucos mágicos para detectar el bullying en el aula, sólo les acerco algunas sugerencia.
La cantidad y variedad de tareas que los docentes tenemos asignadas hacen que nuestra atención esté puesta simultáneamente en distintas situaciones. Por eso es importante que entendamos que hay algunas que son más importantes que otras, aunque estemos al borde del cierre de un bimestre o nos estén corriendo con entregas de correcciones, planificaciones o registros.
Los conflictos no saben esperar y hay que atenderlos enseguida, con los ojos y oídos bien abiertos:

  1. Prestar atención a lo que dicen los chicos, especialmente a las quejas muy reiteradas.
  2. Prestar atención al chico que parece muy molesto en clase, que siempre se queja, al que se le pierden o se le caen las cosas o se enoja con los otros: a veces puede estar siendo objeto de hostigamiento.
  3. Prestar atención al chico que reacciona violentamente, les pega a los otros con enojo y que queda muy contrariado luego de una situación violenta; no sólo hay que detenerlo en su acción, sino que hay que observarlo y hacerle un seguimiento: a menudo no es el hostigador, sino el hostigado que está reaccionando inadecuadamente.
  4. Prestar atención al chico que se queja de que le faltan útiles, que asegura que había traído algo que no tiene al momento de tener que presentarlo, que le falta dinero, etc.: puede ser que se lo estén escondiendo.
  5. Prestar atención a situaciones en las que un objeto perdido aparece en la mochila de otro chico; en ocasiones otros lo hacen para luego acusarlo.
  6. Prestar atención al chico que se queja de dolores físicos y a menudo solicita que lo retiren antes.
  7. Prestar atención al chico que está solo en los recreos o que queda frecuentemente fuera de juego, aunque cuando le pregunten diga que no juega porque no quiere.
  8. Escuchar atentamente los comentarios que los padres hagan llegar sobre situaciones de violencia, aunque hablen de lo que pasó en un cumpleaños o de los mensajes que reciben sus hijos por Internet y no de hechos que suceden en el colegio.
  9. Solicitar información y escuchar atentamente los comentarios de los docentes de materias especiales, como Plástica, Música, Educación Física, Teatro, etc., en las que los chicos tienen otros recursos expresivos y posibilidades de movimientos e interacción. Estos son muy importantes también porque dichos docentes a veces acompañan a los chicos durante varios años seguidos y ven procesos más prolongados, lo que no sucede habitualmente con los maestros de grado.
  10. Tener en cuenta que muchas veces el hostigador es el que uno menos se imagina, porque se muestra como una persona callada, que no actúa o tímida. En esas ocasiones el chico no tiene muchas habilidades para comunicarse con los adultos pero es un eficaz líder de pares que actúa y se manifiesta a través de los otros.
  11. Pedir siempre, siempre pidan ayuda a sus superiores y colegas, no actuar solos.
  12. Convocar a los padres y hablarles claramente, sin emitir juicios de valor sobre los niños y remitiéndose a los hechos observados. Expongan claramente los riesgos que corren los chicos en el caso que los adultos no intervengan adecuadamente.
  13. Considerar a los padres también como parte de un equipo para ayudar a los chicos y mostrarse ante ellos como gente que va a ayudar a los chicos y no que va a confrontar con ellos.
  14. Tener claro que los padres que acuden al colegio lo hacen con un monto muy grande de angustia y a veces, enojo. Dejarlos hablar y escucharlos permitirá que se calmen y posibiliten un trabajo conjunto. Entender también que la escuela tiene la obligación de ser un lugar donde los chicos estén seguros en todo sentido y que por eso los padres acuden a ella.
  15. Ayuden a generar redes de ayuda.


Las comunicaciones que aquí se muestran son un servicio más, esta comunicaciones se dan primero en el aula y cuaderno de comunicaciones, por lo tanto no las invalida. www.elarcondeclio.com.ar

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